Blockchain o el síndrome del vértigo

 

Invitada por Aerce hace unos días, con  motivo del Día del Comprador en Barcelona, tuve el placer de presentar una ponencia sobre Blockchain y su aplicación en las compras.

Agradezco haber podido compartir mi experiencia e intercambiar testimonios y opiniones sobre el tema con las empresas allí presentes. Todos leemos sobre Blockchain, vemos vídeos, escuchamos charlas, y estas múltiples introducciones dan lugar, en un momento u al otro, a una sensación de vértigo.

 

Sensación que, de hecho, he tenido.

 

“Parece muy interesante, ya empiezo a entender, pero eso supone una transformación importante de los procesos” , “¿quién sabe desarrollar tales proyectos?”, “¿cómo convencer a mis partners?”, “¿cómo explicar esto a mis compañeros o a mis managers?”.

 

Además, fácilmente se entiende que Blockchain requiere implicar a todo un ecosistema de actores: proveedores, subcontratistas, organismos de certificación, etc. Por este motivo, difiere bastante de otros cambios tecnológicos que no necesitan implicar tanto a un ecosistema más completo. De manera general, Blockchain no tiene mucho sentido para proyectos internos en su propia empresa, puesto que se supone que la confianza, clave que ofrece, ya existe.

 

Y he aquí otro factor de parálisis a la hora de actuar.

 

Igualmente, el crecimiento y después la caída brutal de las famosas criptomonedas ha enturbiado el paisaje. Ha dejado a muchos desconcertados, e incluso, cierto miedo con respecto a Blockchain. La raíz de este sentimiento es la falta de claridad sobre los diferentes niveles de aplicación de Blockchain y, en particular, por la confusión entre Blockchains públicas y privadas. A ello se suma además la duda sobre la necesidad de utilizar o, incluso, crear una de estas famosas criptomonedas para aplicar Blockchain.

 

¿Te suenan estas sensaciones? ¿Te suenan estas preguntas y dudas?  

 

Una buena noticia: no eres el único.

 

Segunda buena noticia: se puede superar e ir adelante a pesar de la incertidumbre, a pesar de lo desconocido.

 

Entonces , ¿cómo empezar con eficacia?

 

La idea esencial consiste en ir paso a paso, con casos concretos, de su propio entorno, para poder evaluar esta tecnología y su adecuación con sus procesos.

 

Por ello, empezar con la identificación de casos de uso es una primera etapa de gran importancia. Bajo forma de “brainstorm”, permite determinar procesos donde se producen numerosas transacciones y que se realizan entre actores que no confían los unos en los otros. Se trata de un buen momento para empezar a implicar a personas de sus equipos e iniciar el aprendizaje sobre lo que es realmente Blockchain. Esta etapa concluye con un análisis de los casos de uso, confrontándolos a determinadas preguntas como: “¿se pueden digitalizar los activos de estos casos de uso?”, “¿las reglas de los procesos identificados cambian a menudo? ¿sí o no?”, “¿se necesita una capacidad alta para el almacenamiento?”.

 

De las respuestas a estas preguntas resultará la elección del caso de uso que mejor corresponda a lo que Blockchain puede resolver.

Durante esta etapa, se iniciará una curva de aprendizaje muy interesante para todos los participantes. Créame, lo he experimentado.

 

En una segunda etapa, el caso de uso será concretado bajo la forma de prueba de concepto (Proof Of Concept, POC). Es una etapa “ligera” tanto a nivel técnico como financiero. En consecuencia, el nivel de riesgo es bajo.

Se puede conseguir la realización de un POC, con el apoyo de desarrolladores que ya tienen competencias en ámbitos de criptografía, de código, de herramientas de edición de blockchain.

Un POC permite definir, por ejemplo:

· cuáles serán los actores de la blockchain prevista,

· qué transacciones se registrarán,

· qué activos se digitalizarán,

· qué acciones se ejecutarán gracias a Smart contract.

 

En el POC se pueden desarrollar transacciones ficticias, que no implican a los actores reales, sino que los simulan. Gracias a ellas obtendremos una muy buena visualización de los cambios del estado del activo digital para el proceso elegido: cambios de dueños, cambio de valor, cambio de lugar, compra/venta en una plaza de mercado, etc.

 

Estas dos etapas permiten aprender mucho sobre Blockchain, dónde se aplica mejor, qué condiciones son las más importantes y, además, nos preparan para dar los próximos pasos: piloto e implementación.

Gracias al conocimiento adquirido, se podrá considerar/decidir sobre la manera de seguir adelante valorando las diferentes opciones como: seguir desarrollando una solución propia, evolucionar hacia soluciones “off the shelf”, o impulsar una solución con los otros actores principales del sector en forma de consorcio, entre otras.

 

Sin haber realizado estas dos primeras etapas considero muy anticipado y/o arriesgado elegir, por ejemplo, una solución off the shelf, o una plataforma técnica u la otra, o un protocolo específico de validación de transacciones, etc.

En primer lugar, porque probablemente no estamos lo suficientemente “armados” para elegir. Pero también porque la tecnología, que, a veces se compara a Internet en los años 98/2000, está creciendo y cambiando muy rápido. Por ello, cambiarán seguramente muchas cosas entre el inicio de un proyecto y el momento de su implementación (las plataformas disponibles, los métodos de validación de transacciones, la velocidad de las infraestructuras…). Es mejor dejar las puertas abiertas de cara a la elección de soluciones cuando realmente tenemos claro: cuáles son nuestras necesidades, que éstas pueden ser satisfechas gracias a Blockchain y que todos los stakeholders están convencidos de dar este paso adelante.

 

En cuanto a plazos, recientemente leí un artículo destacando que, para tener sentido, un POC se tenia que realizar en un tiempo estricto y corto: ocho semanas detallaban. Esta reflexión me parece interesante. Aunque tal vez la cifra de ocho semanas no sea exacta. ¿Por qué no tres semanas más o una semana menos?.

Sin embargo, lo interesante de esta reflexión es fijar un plazo claro y razonable, para pasar del caso de uso definido al POC. Y que este plazo no sea ni indefinido, ni muy amplio. Puesto que estamos en un entorno ficticio y modelizamos transacciones simplificadas, un POC no debe implicar problemas demasiados complejos.

 

De hecho, seguramente entre 2 y 4 meses, según la complejidad, serían buenas bases. Si un POC necesita demasiado tiempo es que hay algo que no funciona. En otras palabras: la energía del equipo falla, la tecnología no está adaptada, o los objetivos están mal planteados.

 

Gracias al proceso descrito, uno fortalece sus convicciones y tiene en la mano algo muy concreto que mostrar a directivos, tomadores de decisiones, potenciales partners, ante las posibles dudas y sensaciones de las que hablamos. El POC será realmente la herramienta ideal, más allá de cualquier presentación powerpoint, para convencer a los necesarios stakeholders de que Blockchain es la estrategia adecuada en un caso de uso concreto.

 

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Articulo publicado en la Revista de AERCE de diciembre 2015

 

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